El Consejo Federal de Decanos y Decanas de Ingeniería (Confedi) anuncia la publicación del libro “Lineamientos de orientación institucional para la implementación del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) en carreras de Ingeniería”. 

Esta nueva obra institucional constituye una guía estratégica y metodológica destinada a decanas, decanos, secretarías académicas y comisiones curriculares de las facultades de Ingeniería de todo el país. Su objetivo principal es orientar la transición hacia el sistema de créditos universitarios (SACAU), poniendo en el centro el trabajo total del estudiante y promoviendo el desarrollo de competencias profesionales. 

Esta publicación, redactada por una comisión ad hoc del Consejo y refrendada en una Asamblea General Extraordinaria, responde a las exigencias de implementación y organización curricular aprobadas de manera unánime por el Consejo de Universidades en su Acuerdo Plenario Nº 274. Se asume como dato de partida el marco normativo nacional vigente y los estándares de acreditación de segunda generación, y se busca articular ambos con los sistemas internacionales de créditos. El documento no sustituye a los estándares ni a la normativa: los interpreta y ofrece una metodología y herramientas para una implementación consistente.

Pensado como un documento de trabajo para los equipos de gestión académica, el libro es la primera publicación de la Editorial del Consejo y resulta una síntesis entre la tradición y la innovación, al incorporarse a la genealogía de publicaciones del Confedi: heredero del Libro Azul (sobre unificación curricular), el Libro Verde (sobre estándares de acreditación) y el Libro Rojo (sobre formación por competencias), este nuevo texto de Confedi avanza en la consolidación de la autonomía y movilidad estudiantil. 

La publicación es, además, el corolario de una labor de análisis y discusión académica, que el Confedi ha desarrollado en los últimos meses a través de múltiples iniciativas:

Estas acciones, además, se han complementado con el trabajo de las comisiones del Confedi y con una instancia híbrida de taller para decanas y decanos sobre el texto final.

“El Confedi tiene una larga tradición de documentos que orientan la formación de ingenieras e ingenieros en la Argentina; este trabajo sigue esa misma línea”, explica Marcelo De Vincenzi, presidente del Confedi. “Con los estándares de segunda generación, la ingeniería argentina ya había pasado de pensar la formación en contenidos a pensarla en competencias y en un aprendizaje centrado en las y los estudiantes. El SACAU es el paso siguiente de ese cambio, y su implementación implica una forma de entender la enseñanza y el aprendizaje”.

Un cambio de paradigma pedagógico

A diferencia de los modelos tradicionales centrados únicamente en la suma de horas de clase presenciales (Horas de Interacción Pedagógica – HIP), la implementación del SACAU visibiliza e integra el trabajo autónomo del estudiante (HTA) —como horas de estudio, resolución de problemas, proyectos y prácticas—. Esta situación complejiza la mirada tradicional que equipara horas de clase con tiempos de aprendizaje. “Lo que medimos determina lo que valoramos, y lo que valoramos determina lo que el estudiante aprende”, resalta el principio rector del documento. 

En tal sentido, el presidente considera que este cambio de paradigma constituye “una oportunidad histórica para el sistema universitario argentino al exponer el trabajo total de las y los estudiantes, acercar la duración teórica de las carreras a la real, facilitar la movilidad dentro de un sistema federal y ganar comparabilidad con Europa y América Latina, sin resignar calidad ni habilitación profesional”.

Esta brecha entre las horas de clase de interacción pedagógica del docente y la competencia adquirida por las y los estudiantes, sostiene De Vincenzi, “es especialmente ancha en las ingenierías. “El conocimiento ingenieril es denso y acumulativo, y comprender una asignatura exige casi siempre más horas fuera del aula que dentro. Por eso el crédito importa. Pone a la vista un esfuerzo que antes no se veía, y lo que se ve se puede planificar y mejorar”, asegura.

Bajo esta premisa, el libro genera aportes sustanciales para la adopción de este nuevo sistema:  

  • Metodología rigurosa e intuitiva: Define una equivalencia operativa de 1 crédito = 25 horas totales de trabajo académico (compatible con estándares internacionales como ECTS de Europa y CLAR de América Latina). 
  • Modelo por Niveles de Dominio: Vincula la asignación del trabajo autónomo al nivel de complejidad de cada asignatura (Fundamentos, Aplicación y Transferencia, e Integración y Autogestión) mediante un factor de ponderación. 
  • Casos prácticos y herramientas: Incluye un análisis con datos reales sobre la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información, junto con modelos aplicados a Ingeniería en Alimentos, Mecánica, Química, Civil e Industrial. Además, incorpora guías metodológicas, plantillas operativas y matrices de competencias. 

Además, con una arquitectura curricular de referencia de 300 créditos para carreras de 5 años, la propuesta resguarda las exigencias de acreditación y habilitación profesional del artículo 43 de la Ley de Educación Superior, facilitando al mismo tiempo la comparabilidad internacional, los reconocimientos de trayectorias, las dobles titulaciones y la movilidad estudiantil. 

Un documento de gestión para el fortalecimiento de la ingeniería argentina

“El libro no prescribe, orienta”, asegura De Vincenzi, y agrega que “se trata de una guía para que las facultades de Ingeniería implementen el SACAU con rigor y respeten su autonomía y la identidad de cada especialidad”. En ese sentido, su metodología también puede servir a otras disciplinas que actualmente enfrentan el mismo desafío. 

El presidente del Confedi destaca asimismo que este documento “es el resultado del compromiso de decanas y decanos de todo el país, que pusieron su experiencia de gestión al servicio de una construcción colectiva, y expresa un rasgo identitario del Confedi: los consensos que construimos en nuestras instancias democráticas. Eso es lo que permitió la unificación curricular, los primeros estándares de acreditación y los estándares por competencias. Hoy volvemos a demostrar que la ingeniería argentina sabe ponerse de acuerdo para mirar hacia adelante”, finalizó.