Los datos preliminares de la Subsecretaría de Políticas Universitarias muestran una tendencia positiva para la formación de ingenieras e ingenieros en Argentina: mientras la cantidad de ingresantes creció 57,9 % entre 2014 y 2024, los graduados aumentaron 11,8 % en el mismo período.
Como cada año, el 6 de junio se celebra el Día de la Ingeniería Argentina, fecha que conmemora la graduación de la Universidad de Buenos Aires del primer ingeniero civil, Luis Augusto Huergo.
Desde entonces, la ingeniería ocupa un lugar central en áreas tan diversas como la producción, la energía, la infraestructura, la transformación digital, la industria del conocimiento y la sostenibilidad ambiental. Por eso, la formación de profesionales altamente calificados constituye un activo estratégico para el desarrollo nacional.
Datos alentadores para la enseñanza de ingeniería
Los esfuerzos que han impulsado, de forma conjunta, las distintas gestiones de gobierno, las unidades académicas y las organizaciones vinculadas a la enseñanza de las ingenierías, como el Confedi, por promover vocaciones tempranas, evitar deserciones en los primeros años de carrera, acompañar a las y los estudiantes a través de programas de tutorías y becas, facilitar la movilidad, la investigación y el intercambio internacional, e incorporar políticas de retención en los últimos años, demuestran resultados concretos; de acuerdo con un informe preliminar de la Dirección Nacional de Presupuesto, Control e Información Universitaria, dependiente de la Subsecretaría de Políticas Universitarias, en 2024 se graduaron 7594 personas de alguna de las especialidades de ingeniería que se dictan en el país. La cifra representa un 11,8 % más que en 2014, cuando se registraron 6795 graduadas y graduados.
En el caso de las personas ingresantes, el crecimiento registrado en la última década fue del orden 57,9%: se relevaron 36.348 nuevas inscripciones en 2014 y 57.378 en 2024.
«Las carreras de ingeniería se han fortalecido en la conceptualización de la sociedad, de las instituciones y de las distintas instancias de gobierno como un recurso estratégico para crear administraciones más modernas y transparentes que mejoren los procesos productivos», señala Marcelo De Vincenzi, presidente del Confedi.
Mónica Sarobe, vicepresidenta de la entidad, destaca, además, los procesos de actualización curricular que llevaron adelante las facultades de ingeniería en todo el país. «La adecuación de los planes de estudio, la revisión de las cargas horarias y la incorporación de una formación basada en competencias, impulsada en gran medida por el trabajo articulado del Confedi, han permitido ofrecer carreras más dinámicas y alineadas con los desafíos tecnológicos, productivos y sociales actuales», asegura.
Las especialidades más demandadas y las carreras del futuro
La lista de especialidades más demandadas, según el registro nacional de 2024, la encabeza Ingeniería en Sistemas, con el 27,9% de las y los estudiantes y más del 30% de nuevas inscripciones. Le siguen Industrial (16,3 %) y Agronómica (11,1 %). Entre las cuatro primeras especialidades (Informática, Industrial, Agronómica y Civil) reúnen aproximadamente el 65 % de las y los estudiantes de ingeniería del país.
El liderazgo de Ingeniería en Sistemas refleja la creciente demanda de perfiles vinculados con la transformación digital y la inteligencia artificial, mientras que las carreras tradicionales continúan siendo fundamentales para el desarrollo industrial, energético y agroproductivo del país.
«Si bien todas las ingenierías son necesarias para atender las demandas de los trabajos futuros, la interdisciplinariedad y el trabajo colaborativo entre ellas son los desafíos centrales para avanzar hacia una sociedad más moderna e inclusiva, -opina De Vincenzi-. En esa línea, además de la Ingeniería en Sistemas y en Computación, se destacan la Bioingeniería, la Automatización y aquellas especialidades vinculadas con upstream de gas, petróleo, minería, recursos energéticos y alimentarios».
Por su parte, Sarobe subraya que «la capacidad de aprendizaje continuo y adaptación será una competencia clave para todas las ramas de la ingeniería».
Calidad académica e internacionalización
Aunque Argentina incrementó la cantidad de personas estudiantes y graduadas de ingeniería durante la última década, el país aún presenta una tasa de graduación cercana a 16 profesionales por cada 100.000 habitantes, por debajo de otros países de la región.
Argentina, sin embargo, se destaca en términos cualitativos: «La formación argentina sigue siendo una de las mejores de la región tanto en lo que refiere a la práctica como en el sustento teórico», sostiene De Vincenzi.
Los planes de carrera argentinos son evaluados a través de procesos exhaustivos en las unidades académicas y son acreditados por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) cada 6 años. Estos procesos garantizan y aseguran la calidad de la formación profesional de la ingeniería en Argentina.
Asimismo, actualmente, se está cursando un proceso de acreditación internacional a través de la CONEAU, de equivalencia de las carreras de ingeniería de la Argentina, con las europeas, a través de la admisión de la agencia nacional como miembro pleno de la European Network for Accreditation of Engineering Education (ENAEE), proceso para el cual Confedi generó aportes concretos con la publicación científica «Estudio comparado de los estándares de acreditación de la ingeniería europea, EUR-ACE®, y la ingeniería argentina».
La inclusión, la gran deuda pendiente
Al desafío de ampliar la formación de profesionales como motor de desarrollo, se agrega, aún, el reto por la equidad. La variable de género, eje de trabajo direccional del Confedi, fijado en su Plan estratégico 2025-2030, sigue siendo un objetivo pendiente, ya que tanto entre las personas graduadas como entre las ingresantes el porcentaje de mujeres no logra perforar el techo del 30%: en 2024 las mujeres representaron el 29,7 % de las personas ingresantes y el 27,4% de las graduadas.
La mayor participación femenina en 2024 se registró en especialidades como Ingeniería en Alimentos; Ingeniería Ambiental e Ingeniería Biomédica, mientras que estuvo subrepresentada en Informática/Computación; Mecánica; Electromecánica; Electrónica y Eléctrica.
Con el objetivo de morigerar estas asimetrías, el Confedi trabaja desde hace años en la capacitación para el fortalecimiento de áreas de género de las facultades de ingeniería. Asimismo, ha desarrollado un Banco de Buenas Prácticas con Perspectiva de Género, de recepción permanente, herramienta estratégica que busca visibilizar y sistematizar acciones concretas que promuevan la equidad y la erradicación de las violencias por motivos de género en el ámbito académico de las ingenierías.
«Que menos de tres de cada diez estudiantes y personas graduadas de ingeniería sean mujeres nos muestra que aún queda mucho camino por recorrer. Por eso, la promoción de la equidad de género ocupa un lugar central en el Plan Estratégico 2025-2030 del Confedi. Necesitamos seguir impulsando políticas y buenas prácticas que favorezcan una mayor participación femenina, principalmente en aquellas especialidades donde la representación continúa siendo muy baja», finalizó Sarobe.




